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Hearstopper: Audaz, cálida y optimista

  • 30 abr 2022
  • 2 min de lectura

Durante ocho capítulos, la nueva serie de Netflix narra la audacia con la que Charlie (Joe Locke) y Nick (Kit Connor), junto con los compitas, enfrentan la travesía del crecimiento en la búsqueda del amor, pero en su interior reside más que eso…

Es importante destacar que la producción audiovisual se basa en la novela gráfica de la autora Alice Oseman, ya que, a partir de ello cobran mayor sentido los momentos en donde, al igual que en las historietas, solo las viñetas, corazones y figuras varias pueden traducir aquello que se arremolina en los corazones de los personajes.

Otro de los aciertos es la fidelidad con la que la cámara se apegó a los planos originales para dotarles de vida y a través de esto, sentir como la sucesión de imágenes le da al espectador una sensación de intimidad. Por ejemplo, hay muchos momentos en donde los planos subjetivo y close up se vuelven clave al conectar a quien observa con la realidad que la ficción le muestra.

Y es en esta ficción donde el discurso de la serie aborda temas que por muy contemporáneos que parezcan, siempre han estado ahí, tal es el caso de la manera en la que se representa la diversidad sexo genérica con el desarrollo de personajes Lesbianas (Tara y Darcy), Gay (Charlie), Bi (Nick) y Trans (Elle); que lejos de estereotipar, dan apertura a que los espectadores empaticen con las realidades a las que las personas queer se enfrentan en un mundo diseñado por/para la población cis-hetero.

A pesar de las desventuras que surgen, la evolución de los personajes progresa a través de los valores que la obra promueve y que capítulo a capítulo, estos se esfuerzan en alcanzar (aunque a veces resulte complejo). De modo que se manifiesta cierta calidez ante la manera tan natural que la autora trabaja las ambivalencias propias de cada uno, pues los humaniza por medio de la complejidad que implica crecer y tomar sus propias decisiones.

Aquí destacan los protagonistas, pues son quienes más se desenvuelven: por un lado, Charlie se presenta como un joven abnegado al que le han hecho creer que en su homosexualidad reside una limitante para sentirse digno de ser o merecer; por el otro, Nick se ve envuelto en una espiral de confusión que en momentos lo paraliza de defender su realidad. Entonces, durante el viaje no solo luchan con sus problemáticas, sino que se conocen, y en el auto conocimiento encuentran nuevas maneras de apropiarse del valor que tienen y con ello, resistir.

Más allá del hype que la serie ha causado, hay un valor que resguarda, y es que cruza la línea de la típica serie que solo es entretenida y en su lugar, se convierte en estandarte con el que el optimismo del contenido brinda esperanza para quienes no vislumbran la oportunidad de amar(se) con libertad; por lo tanto, nos deja en claro que las personas queer no solo merecemos sino necesitamos historias bonitas que nos dignifiquen. Y eso, es brillante.

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