El estandarte queer de una generación
- 13 jul 2021
- 3 min de lectura
Actualizado: 24 sept 2021

La primera vez que escuché «No matter gay, straight or bi, lesbian, transgender life, I’m on the right track baby, I was born to survive» mi vida se sintió menos desolada, pues por fin, a mis 14 años había encontrado a alguien que atravesó mis barreras y represiones para validar mi existencia y decirme que todo saldría bien. Estoy seguro de que mi historia sólo es una de las de millones de personas que han tenido como guía el llamado que Lady Gaga comenzó dentro de la cultura pop años atrás.
Precisamente, Born This Way (2011) es el retumbar que Mother Monster activó para irse a la yugular de la sociedad heteropatriarcal al conjuntar elementos nocivos para el privilegio masculino heterosexual: el tratamiento de temas políticos como el empoderamiento femenino, la reivindicación LGBTQ+ y la reinterpretación de pasajes culturales judeocristianos; a la par de la identidad teatral que le dio mediante de la moda, el estilismo, la comunión entre diversos géneros musicales y la intervención de las tecnologías de la comunicación. Componentes que militaron a las experiencias de los rechazados para llevarlos a luchar por su extistencia.
Dicho retumbar comenzó un año antes de que el disco se publicara, cuando la misma Gaga reveló entre lágrimas que se encontraba trabajando en la producción de este, al recibir su premio a Video del año en los MTV Video Music Awards 2010. Sólo le bastó un vestido de carne y micrófono en mano para invitar a luchar por la aceptación personal al cantar por primera vez una estrofa de Born This Way.
Durante las 17 pistas que conforman el material, es posible encontrar el sólido discurso que defiende a las identidades, que hasta esas fechas aún formaban parte de los temas tabú que la sociedad no se dignaba en tratar del todo, por ejemplo: la autodeterminación de género, la defensa de la expresión individual y la liberación sexual. Y, quizá esta artista no es la primera, ni será la última en apelar por ideales que se alejan de la norma patriarcal, sin embargo, su fuerte declaración a favor de la diversidad ha logrado resonar durante la última década para dar visibilidad y validación a quienes fueron segregados en el pasado.
La cantautora estadounidense pasó de ser la chica rara que ascendió a la fama con su acto performativo chirriante, para convertirse en un ente sociopolítico, siendo esta la razón por la que no se limita al momento de exponer en Scheiße sobre la mierda por la que las mujeres tienen que vivir en las sociedades machistas;luego en Americano señala las limitaciones que los inmigrantes y personas LGBTQ+ tienen ante la ley que se niega a reconocerlos; incluso en Hair aborda el rechazo paternal y la necesidad que los humanos tienen de sentirse aceptados e incluidos.

Por otra parte, cada canción es tan diferente a la otra no sólo por la pluralidad que promueve, sino por la complejidad musical que logra al hilar el dance/pop con elementos de: la ópera, siendo el caso de Government Hooker; en Bloody Mary muta los cantos gregorianos con el trance; para Americano presenta un híbrido techno mariachi; a Yoü and I le inyecta la esencia del rock desde el sample que inserta a través de We will rock you de Queen; e incluso se aproxima al metal con Electric Chapel.
A pesar de que han transcurrido diez años de su gestación, el discurso del álbum se mantiene tan vigente como en sus inicios, pues sin importar los avances que de manera general la comunidad LGBTQ+ ha logrado en materia de derechos, sigue existiendo esa falla que ya Gaga señalaba en el Manifesto of Mother Monster (2011) respecto a la maldad que aqueja a la autenticidad del ser. Un claro ejemplo son las leyes anti LGBTQ+ que actualmente existen en países como Hungría, Uganda y Rusia para segregar y penalizar las realidades que escapan a la heteronormatividad del género.
Además de obra musical, Born This Way se convirtió en el estandarte de una comunidad, la voz de una generación y la esperanza de un mejor futuro para quienes ni siquieran podían vislumbrar uno. Así que, quién lo diría, que la perra rara de la industria musical en salvadora de los queer se convertiría…










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